
Un día llegaste para cerrar heridas
Me dejaste en mi mirada la tuya,
Tú sonrisa la dibujaste en mis labios
Y tu voz se hizo acorde para mis versos
Que te hablaban de amor…
Me arrebataste la tristeza
Lo admito -fui feliz-
Creí otra vez que el amar
No era simplemente un verbo
Inventado por un Dios prosaico
Si no un adjetivo usado en tus ojos
Con imperativos de caricias
Y besos en los puntos suspensivos…
Dejaste que las estrellas
Volvieran a brillar en mi cielo
Y los silencios se esfumaran en el olvido
Junto con ayeres enterrados
Huyendo a su letargo
Para librar mi mirada de la lluvia
Y rocíos envueltos en tu nombre
Que se volvieron flor en mi garganta…
Un día llegaste a mí
Con un sol que curo mi invierno
Con una mirada que me decía
-Se puede-
Y así como arribaste aquella mañana
Hoy te vas
Abriendo las heridas que cerraste
Devolviendo mis labios sin tu sonrisa
Y la tristeza
La dejas frente a mi puerta
Con aromas de recuerdos
Y tristezas de ayer…
Carlos Medina Ibarra
1 comentario:
Llegue de casualidad a tu espacio, y me encontre con una buena poesia que aletea en ese silencio que uno lleva adentro, destaco esta parte: 'Creí otra vez que el amar
No era simplemente un verbo
Inventado por un Dios prosaico
Si no un adjetivo usado en tus ojos
Con imperativos de caricias
Y besos en los puntos suspensivos…'
Saludos.
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